Entrevista

FUERA DEL RING: Kendo en su fantástico mundo de máscaras y sastrería

El ex luchador le cuenta al Heraldo Deportes su vida como mascarero y cómo manufactura equipos de lucha libre
jueves, 15 de julio de 2021 · 16:37

Para Kendo, el alma de la lucha libre está en las costuras y la forma que se le da a un trozo de tela. Si hay algo que distingue a los gladiadores aztecas sobre el ring, es el encanto de una máscara equilibrada. Por eso es que actualmente se dedica a fabricarlas y, de paso, mantiene sus habilidades para la sastrería, manufacturando sudaderas, pantalones y equipo deportivo.

En su taller, ubicado en el municipio de Ecatepec, Estado de México, lo acompañan recuerdos de sus épocas gloriosas. Hay posters de sus incontables viajes a Japón, estampas de su espectacular estilo aéreo, y también fotografías acompañado de Kato Kung Lee, Kung Fu, Black Man y Avispón Negro, con quienes formó el grupo de Los Fantásticos, allá por la década de 1980.

Tras retirarse de los cuadriláteros, retomó los conocimientos aprendidos en su infancia y los cuales lo llevaron al pancracio. Recuerda que, a la edad de 9 años, era un niño inquieto que llenaba los tanques de agua para que los luchadores se bañaran en una arena amateur de su natal Santo Domingo, en República Dominicana, y con eso lo dejaban pasar gratis a las funciones. Así aprovechaba cualquier momento para subirse al ring a dar maromas.

Foto: Moisés Rosas

Su madre le consiguió trabajo al lado del Gran Castillo, un luchador famoso de la zona y quien también desempeñaba la sastrería. Junto a él aprendió tanto a hacer tijeras sobre el ring, como a usarlas para confeccionar trozos de tela.

“Cuando luchaba batallaba mucho para que me hicieran una máscara, en ese entonces había poco mascareros, y si se rompía una, luego no tenía. Un día dije ‘yo sé coser, tengo que ver la manera de hacerme las mías’. Como sabía de sastrería dije: pues de todo se aprende”, cuenta El Espadachín.

Señala que hoy todos son mascareros, aunque no sepan de lucha libre. Para él, quienes estuvieron arriba de un ring, tienen más nociones para diseñar y crear una tapa. En su taller, rodeado de telas, hilos y máquinas de coser, también crea sudaderas, pantalones y los equipos que lucen los enmascarados arriba del cuadrilátero.

Foto: Moisés Rosas

“Muchas veces me encargan el diseño, les modifico su idea y la arreglo. El trabajo también es recomendación, ellos mismos dicen ‘vamos con El Chombo, que él te ayuda y te hace una cosa bonita”, comenta.

Describe que hoy las máscaras son muy variadas en formas y estilos, pero que en su mayoría tienen elementos en exceso. Sus modelos favoritos son los de Huracán Ramírez y Septiembre Negro.

De vez en cuando también juega al cazador de tesoros. Va a los puestos de ropa de los tianguis buscando retazos, vestidos o faldas con lo que llama “tela clásica”, para hacerse de material con el cual crear nuevos productos. “Hay tela buena que no vas a encontrar en todos lados”, aclara.

Foto: Moisés Rosas

Kendo inició su carrera en su tierra de origen como El Brillante, después continuó luchando en Panamá, en donde conoció al Perro Aguayo, Tinieblas, Fishman, Septiembre Negro y Aníbal, este último lo ayudó para llegar a México.

Los seis meses de estancia inicial en territorio azteca, con el tiempo se convirtieron en casi 40 años; pero por ser extranjero, al principio fue víctima de los celos del gremio nacional. Con lances y llaves se ganó un lugar en las arenas mexicanas. También usó los nombres de Kato Kung Lee II, Súper Kendo y Ninja de Fuego. Perdió su incógnita en tres ocasiones, pero se rehusó a quedarse sin tapa.

La máscara sigue siendo uno de sus tesoros en su mundo fantástico de la lucha libre. De vez en cuando, si está de mal humor, su esposa lo manda a las arenas, para que se le quite lo enojado.  

Por Moisés Rosas

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